…y sonará como sabiduría

Decidir. Decidir. Decidir.

 Qué aterrador puede ser en ocasiones.

 En especial, cuando marcará tu futuro para siempre.

 ¿Acepto esta oferta de trabajo?

 ¿Estudio esta carrera?

 ¿Me voy del país?

 ¿Me caso este año?

 ¿Termino la relación?

 ¿Firmo el divorcio?

 ¿Me voy de la Iglesia?

 No hay nada sencillo respecto a estas cosas. Ni siquiera existe un patrón. Los resultados no son iguales para todos.

 ¿Cómo me aseguro de que estoy tomando el camino correcto?

Hay muchos factores que influyen y no pretendo ser yo quien te diga cómo manejar tu vida (Dios sabe que apenas sé qué hacer con la mía).

Pero, ya que juntos transitamos diariamente por el valle de la decisión, quisiera animarte a que tomes en consideración si hay tensiones en tu corazón respecto a una opción en particular.

 ¿Qué?

 Me explico:

Cuando defendemos nuestras decisiones en la vida, tendemos a hacerlo desde una perspectiva lógica:

 “Tiene sentido arriesgarse por…”

 “No tiene nada de malo que…”

“Es una oportunidad única porque…”

“Cualquier persona en mi posición haría lo mismo”

“Sería un estúpido si no aprovechara esto”

 

Razones. Razones. Razones.

 ¡Está bien!

 Debemos tomar en cuenta todo esto.

 Pero… 

 ¿Qué pasa cuando la lógica parece apuntar a una decisión y, aun así, no hay tranquilidad en tu corazón?

 Lo piensas bien y todo coincide con aceptar, firmar, ir, ceder, mudarse… sin embargo, por algún motivo que no logras descifrar, no se siente correcto.

En la saga “Coraje Alaskeño (o sea, de Alaska)” (Alaskan Courage) de Dani Pettrey, uno de los personajes principales se encuentra en una posición parecida. Debe tomar una decisión, sabe qué resulta lógico en el momento, tiene todos los argumentos por las cuales estaría bien aceptar la propuesta, pero hay tensión en su corazón.

 Algo no se siente bien.

Entonces, recuerda esta frase que Frodo (sí, el del Señor de los Anillos) le dice a Boromir cuando este le aconseja tomar un camino diferente al que está:

 

“Sé lo que dirás. Y sonará como sabiduría,

excepto por la advertencia en mi corazón

 

 

Tengo el presentimiento de que el sr. Frodo no era cristiano (aunque su autor sí que lo era). Sin embargo, podríamos aprender una o dos cosas de esa frase.

A veces lo que la gente te aconsejará, las noticias del mundo, la opinión silenciosa de otros, tus propios argumentos… te motivarán a  tomar cierta decisión y sonará como sabiduría, pero quiero animarte a que escuches atentamente si tu corazón te hace alguna advertencia.

 ¿Hay alguna tensión cuando consideras ese camino?

Es una súper oportunidad, todo el mundo te apoya y es lo más lógico del mundo; pero, cuando lo piensas ¿existe alguna parte de ti que se resiste? Como si no debieras hacerlo.

 ¡No lo ignores!

 Dios nos guía a través de la paz. Por tanto, si hay alguna tensión en ti, ¡no la pases por alto! Llega al fondo del asunto. Háblalo con Él antes de seguir adelante.

Incluso si decides tomar esa decisión… te debes a ti mismo reconocer si la advertencia en tu corazón proviene del Señor o no.

Así que cuando algo lógico no se sienta bien en tu interior: por amor a ti mismo, ¡no lo dejes pasar!

Quizás la advertencia en tu corazón es Él hablándote. O quizás no. Pero, antes de decidir cualquier cosa, date la oportunidad de averiguarlo.

Te alegrarás de haberlo hecho.


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