A Dios le gusta lo que hizo

“¿Qué crees que Dios piensa cuando piensa en ti?”, preguntó en una ocasión el pastor Andy Stanley en una conferencia.

Opción 1: Eres un desastre y no deberías esperar que Él te ayude

Opción 2: Estás bien, pero desearía que fueras mejor. Tal parece que siempre te las arreglas para hacer todo mal.

Opción 3: ¡Eres una decepción! Seguro puedes esforzarte más para agradarle

Opción 4: [Cualquier otra que hayas pensado]

Vivimos con esta noción en nuestro interior de que Dios no está del todo contento con nosotros. ¿Sabes por qué?

Porque no estamos del todo contentos con nosotros mismos.

Piénsalo otra vez.

Eso que crees que Dios piensa de ti es, en realidad, lo que tú piensas de ti mismo.

Pero, ¿y si la opinión de Él es diferente?

A finales de octubre del año pasado, tuve una experiencia con Dios que puede traer luz en este asunto.

Si no eres cristiano, esto te sonará un poco raro… ok, te sonará muy raro; sin embargo, yo estuve ahí y sé que mi testimonio es verdadero.

Te invito a que, si te es muy difícil aceptar la forma en que recibí este mensaje, al menos abraces el mensaje en sí mismo porque revela el corazón de nuestro Padre Celestial.

¿Listo?

Aquí va

Era un domingo por la tarde y estaba terminando un tiempo de ayuno.

**AYUNO**

Consiste en abstenerse de ciertas comidas para dedicarle tiempo a Dios. Transmites el mensaje de “me importa más el Señor de lo que me importa comer”.

Estaba pidiéndole a Dios más de Él en mi vida, quería que Su presencia me llenara en todo momento… en eso andaba. Entonces, empecé a llorar mucho sin razón aparente.

Lloré y lloré hasta que, de repente, Dios me habló.

**¿CÓMO DIOS ME HABLÓ?**

A través de mi propia voz. Era yo quien hablaba, pero no eran mis palabras sino un mensaje de parte Suya.

Dijo así:

Desde que eras niña, he guardado tus pasos.

¡Qué lindo!

Un poco fuera de contexto porque no era el tema que estaba tratando en el ayuno, pero siempre es bueno escucharlo.

Solo que no se detuvo allí:

YO te hice.
YO te formé.
A Mí me gusta lo que hice.

Ok.

No entendía nada, pero estaba agradecida por lo que Dios me estaba diciendo. Una hermosa declaración de Su amor.

Pero, ¡espera! Aún hay más.

Él continuó:

YO te hice.
A Mí me gusta lo que hice
pero, A TI no te gusta.

Hubo un silencio y luego:

¿Por qué no te gusta lo que hice?

Oh, oh.

Ahí entendí de qué se trataba todo.

No era un secreto para Dios que a mí no me gustaban muchas cosas de mí y ¡Él se lo tomó personal!

Por eso dijo: “YO te hice. A MÍ me gusta lo que hice. ¿Por qué a ti no?”.

En otras palabras: ”¿Qué hice mal, Natacha? ¿En qué me equivoqué cuándo te hice? A ver, ¿cuál es tu problema con MI diseño? A mí me gusta la persona que hice, ¿por qué a ti no?”.

¿Y sabes qué? No me lo decía con rabia, sino como con ¿dolor?

Dios, ¿dolido? ¿Por mí? No podía ser.

Y me preguntaba:

¿Por qué no te gusta lo que hice?

Quería que le dijera la razón.

Lo hizo con tanta insistencia que no tuve opción.

Le respondí. Le grité en mi cuarto con todo en mí:

¡PORQUE NO ES PERFECTO!

¡NO ES PERFECTO! Esto de lo que te sientes tan orgulloso, ¿acaso no ves? ¿Acaso no ves lo imperfecto que es? ¡NO ES PERFECTO! ¡Tiene toneladas de errores! ¡No es perfecto, Dios! ¡No es perfecto!

No me pidas que me sienta feliz con lo que soy cuando está claro que necesito mucha reparación.

Lloré tanto. Derramé toda mi frustración ahí delante del Señor.

Después de unos instantes, Dios me respondió. No con reproche, pero sí con firmeza, como quien no aceptará ser contradicho esto. Dijo con lentitud así:

ES. PERFECTO. LO. QUE. YO. HICE

Dios me hizo. Dios cuidó cada detalle de lo que soy y le agradó lo que vio cuando terminó.

Al Señor le gusta la obra de Sus manos. Dedicó mucho tiempo en nuestra formación y se siente complacido con el resultado, que somos y yo.

A Dios le gusta cómo somos. A Dios le gusta cómo nos vemos. Fue todo idea Suya.

Mientras digería todo esto que te escribo, le dije, entre sollozos:

No sabía que te hería cuando no me quería

Y Él terminó así:

Yo te hice

Es decir: ¿cómo no va a herirme si yo decidí que fueras como eres porque me gusta?

Quizás alguna vez preparaste una sorpresa para alguien con mucho amor y a esa persona no le gustó. La criticó o la menospreció. ¿Recuerdas cómo te sentirte?

Bueno, le hacemos eso mismo a diario cada vez que nos criticamos y nos tratamos con rudeza.

**UNA CONCLUSIÓN IMPORTANTE**

No puedes criticarte a ti sin criticar a Dios.
Él te formó y le gusta lo que hizo.

Ya sé, ya sé.

Sé lo que estás pensando.

¿Y qué pasa con todas nuestras imperfecciones? Nuestros defectos físicos y de carácter, ¿esos también los hizo Dios? ¿Le doy gracias por mi mal temperamento y mis pies mal formados?

Hablaré de eso en mi próximo post aunque no es algo que Dios haya mencionado en ese momento. Él solo dijo: me gusta como eres. Es perfecto lo que hice. Y ya.

Pero, sé que es una pregunta válida a la que espero poder darle respuesta en mi próxima publicación.

Mientras tanto, puedo adelantarte que, aunque Dios no ha terminado Su obra en ti, Él está bien contigo. Eso te puede dar el valor de estar bien contigo también. happy_child-wallpaper-1024x768Él se complace con la obra que hizo en ti.

Él te invita a descansar en Su amor y aceptación.

¡No critiques la obra de Dios! Ama lo que Él hizo.

Ámate a ti.


Antes de irte, te invito a escuchar esta canción de Alex Campos:


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