…derribados, pero no destruidos

… derribados, pero no destruidos

2 Corintios 4:9

 

Andy Stanley
Andy Stanley

Para nadie he hecho un secreto la gran admiración que siento por el Pastor Andy Stanley. Él es un ejemplo para mí como predicador porque a pesar de tener muchísimo conocimiento, explica todo de forma tal que las personas realmente lo pueden entender.

A veces cuando lo veo por Internet, paro la prédica y oro así: “Señor, concédeme la oportunidad de poder inspirar a otros como él me inspira a mí”.

Sin embargo, hace unas semanas en su Iglesia, compartió un mensaje que causó algo de polémica (cosa que nunca había pasado antes). Muchos estuvieron en desacuerdo con lo que dijo (sí, yo entre ellos), pero eso puede pasar, ¿o no? ¿En serio un pastor va hablar durante años y siempre tendrá razón en todo?

No.

Aún así, ¿la gente se lo dejará pasar?

Una vez más, no.

Después de varios días, Andy se retractó en una entrevista oficial donde explicó que ni siquiera él estaba de acuerdo con lo que había dicho (xD); según sus declaraciones, su intención había sido otra pero no se supo expresar bien. Aclaró que no tenía ninguna justificación y pidió disculpas públicamente por el hecho.

Incluso le contó a la entrevistadora que esa noche no pudo dormir porque sabía que había herido a un gran grupo de personas con sus palabras.

Auch.

En ese momento pensé: “¿cómo hará para predicar el próximo domingo con el peso de esto sobre sus hombros? A lo mejor no se atreve”.

Te lo digo porque yo no querría agarrar más nunca un micrónofo después de que me bombardearan como lo hicieron con él. Tendría mucho miedo de hacerlo, en especial cuando sé que me estarán viendo solo con la intención de juzgarme.

Revisé el cronograma de prédicas de su Iglesia y comprobé que él seguía programado para la semana siguiente.

“¿De verdad lo va a hacer? ¿No le asusta?”, pensé.

Ese domingo me senté a ver el mensaje y ahí estaba él: Andy, predicando igual que siempre, como si nada hubiese pasado. Sé que en su interior quizás estaba tan asustado como lo habría estado yo, pero eso no lo detuvo, hizo lo que le correspondía.

Decidió seguir adelante y no dejar que una mala experiencia lo paralizara. Creo que tú yo podemos aprender bastante de eso.

A veces cuando fallamos, todo en nuestro interior nos dice que no nos arriesguemos más, simplemente no vale la pena exponerse al fracaso nuevamente; sin embargo, personas como Andy nos demuestran que esa no es la única opción: también podemos levantarnos y continuar aunque sintamos lo contrario.

Siempre que estemos intentando algo, nos equivocaremos de vez en cuando… pero, sería bueno que cuando el próximo domingo llegue, estemos ahí para demostrar que aunque fuimos derribados, no estamos destruidos 😉

 


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