¿No existe el “felices para siempre”? – Por Estefanía Chacón

¡Hola! Es Natacha… obvio, pero no por mucho. Para no desentonar en este Día del Amor y la Amistad, le pedí a mi súper amiga Estefanía Chacón que nos escribiera un post sobre el amor verdadero, porque creo que nadie en el mundo puede hablar de este tema mejor que ella.

Cabe destacar que esto de invitar personas a escribir en mi blog lo hago MUY poco (casi nunca), pero lo hice porque sé que nos bendecirá mucho.

¿Listo? ¡Aquí viene Nía! Te dejo en buenas manos 😉

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Estefanía

A lo largo de nuestra vida nos surgen muchas preguntas que a menudo son consecuencias de las experiencias que hemos tenido.

Sin embargo, hay una pregunta en específico que sé que no solo yo me he hecho, tal vez tú también; y una de las personas que la describe mejor es Juno, la protagonista de una película que trata sobre una adolescente que queda embarazada. Luego de presenciar muchas relaciones rotas a su alrededor, no aguanta más y finalmente dice:

“Solo necesito saber que es posible que dos personas
que se aman pueden estar felices juntas por siempre”.

 ¿Es posible? ¿Ha pasado alguna vez?

Soy partidaria de convertir nuestros fracasos en oportunidades, porque de qué otra forma podríamos usarlos, sino para aprender y aconsejar a otros que están pasando por algo parecido, así que cada palabra que escribo en este artículo es testimonio de mi historia en particular, de las tantas veces que mi corazón fue dañado, engañado, usado, y abandonado, y llegué a pensar que eso de que puedes llegar a ser feliz con alguien solo le pasaba a otras persona, no a mí.

Esta es la historia de mi rescate:

Tras apostar por varias relaciones en las que entregué mi corazón y confianza, y ambos fueron pisoteados como si no tuvieran valor alguno, se empezó a desarrollar en mí sentimientos y pensamientos no tenía idea de cuánto iban a dolerme con el paso del tiempo.

Llegué al punto en que solo quería disfrutar sin compromiso alguno, pues todo lo que incluía un verdadero compromiso había terminado en fracaso y dolor para mí.

Me vi involucrada en relaciones tóxicas y llegué a hacerme la misma pregunta que se hizo Juno.

Ahora, si pudiera resumirte la respuesta a esa pregunta, te diría: “sí, sí se puede, pero incluyendo a Dios”.

Aunque no te engañaré: no es tan fácil, no se consigue simplemente leyendo un post y ya; es un proceso en que debes estar dispuesto(a) a doblegar tus emociones, cambiar ciertos paradigmas y pensamientos que puedas tener, debes estar dispuesto(a) a rendirte.

Un vez que ya no pude más con tantas heridas, y con tanto dolor, decidí tener una conversación con Dios, y le dije:

“Necesito incluirte en mis decisiones, porque todo lo que he recibido por no hacerlo ha sido dolor tras dolor y fracaso tras fracaso… y ya no puedo más, ya he probado qué es no tomarte en cuenta y duele mucho, así que necesito que hagas algo con este corazón y esta mente orgullosa y rebelde”.

¡Si tan solo hubiese tenido esa conversación antes! ¡Si tan solo me hubiese dejado guiar por él en vez de seguir a mi terco corazón!

Me hubiese ahorrado tanto, pero lo cierto que es que desde ese día mi vida tuvo un giro. Ahora miro hacia atrás y veo cómo esa conversación no solo salvó mi vida, sino  que me dio una esperanza, algo que no había sentido ni tenido.

Él me guió, y me ayudó a derribar pensamientos y paradigmas que se habían levantado en mi mente de cómo se suponía que debía ser mi pareja, hasta de incluso cómo debía ser tratada.  Él me ayudó a controlar mis emociones y no darles rienda suelta sin primero pensar en lo que estaba haciendo.

Una de las cosas que realmente comprobé durante ese tiempo es cuán cierta es esta afirmación que aparece en la Biblia:

“Nada hay tan engañoso como el corazón”

Jr. 17:9A NVI

Ahora que volteo atrás y recuerdo todo este proceso, me doy cuenta de que él me estaba sanando, enseñando y preparando para el regalo tan maravilloso que tenía para mí: mi esposo, un hombre maravilloso.

14205996_10154919991289879_8636634922960015528_oPara serte sincera, no creí merecerlo porque las decisiones que había tomado en mi pasado no tenían nada de qué enorgullecerme; pero Dios no sabe dar poco, Dios no miraba mi pasado, miraba mi corazón arrepentido; Dios no miraba mis malas decisiones, miraba mi anhelo de comenzar una nueva vida en él; Dios no miraba mis errores, miraba los futuros logros que iba a obtener con sus fuerzas; Dios no miraba mi corazón hecho pedazos, miraba lo hermoso que luciría cuando fuese sanado por completo; Dios no miraba lo que quería, Dios miraba lo que necesitaba.

Por eso, me regaló a alguien con quien vivir “felices para siempre”. Soy vivo testimonio de que sí, sí existe un “juntos para siempre”, así que tú y yo no somos diferentes, él puede hacerlo por ti también, solo ríndete.

separador-2Hermoso, ¿cierto?

Espero que este post llene de esperanza aquellos corazones cargados y cansados como el de Juno.

Si quieres seguir de cerca el “felices para siempre” de Nía y Javier mientras preparan la llegada de su primer hijo (Benjamín Alejandro <3), puedes seguirla en sus redes sociales:

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¡Nos vemos pronto! 😉


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