21 días sin redes sociales: esto fue lo que aprendí

–“Extraño mis redes sociales”,
le dije a mi mamá mientras caminábamos hacia la peluquería.

–“¿Y cuántos días van?”, me preguntó.

–“Cuatro”.

Veintiún días sin redes sociales.

Fue un reto que asumí para desconectarme del mundo digital y conectarme mejor con Dios y con las personas a mi alrededor.

Esto fue lo que aprendí.separador-2

1) Si quieres distraerte lo harás, con redes sociales o sin ellas

Las personas que han hecho un desafío similar regularmente hablan del radical aumento en su productividad. En mi caso, puedo decir que, aun cuando leí mucho más, realmente cumplí con básicamente el mismo número de tareas en estas 3 semanas.

Igual me distraía con otras cosas: televisión, música, amigos, etc. No digo que sea algo bueno, solo que, si no quieres hacer algo, las redes sociales no son las culpables de que no lo hagas. Me da la impresión de que perdí el tiempo tal como lo hacía cuando las tenía.

2) Puedo sobrevivir sin Instagram, Facebook y Twitter

De hecho, durante los primeros días, incluso me sentí hasta más libre. Sin presión. Quizás esto no sea así para todos, pero, en lo que a mí respecta, puedo tomarme mis publicaciones demasiado en serio.

Siempre quiero generar buen contenido y a veces me exijo más de lo que debería. Me agrada hacer posts que “gusten” y, en mi afán por lograrlo, puedo olvidarme del mundo físico y pensar solo en el digital.

Me parece que respiros como este son buenos para recordarnos que somos más de lo que publicamos.

3) Es importante que invierta más tiempo en mi comunidad real; ya cuido bastante la virtual

Más o menos a los 15 días, me pasó algo curioso.

Estaba en mi casa leyendo y, de repente, tuve una extraña sensación. Me sentí sola.

Con las redes sociales sucede que, de alguna u otra forma, te sientes acompañado por muchas personas. Envías mensajes, comentas, das “me gusta”. Te conectas con otros.

Si te quitan eso, ¿qué queda? Solo tus amigos fuera del mundo digital. Nada más. Únicamente las amistades que te dedicaste a cultivar con el tiempo, más allá de Instagram, Facebook y Twitter.

Si se destruyen las redes sociales por completo, ¿con cuántos amigos de verdad puedes contar? Bueno, a esos debemos cuidarlos más que a nuestras publicaciones.

4) Me gustan las redes sociales

Siempre pensé que esta “pausa” me mostraría lo innecesarias que son las redes sociales en mi vida. Sin embargo, pasó más o menos lo contrario.

Cada vez que leía una buena frase o se me ocurría una idea brillante (a mi humilde parecer), quería correr y compartirla. Me di cuenta de que disfruto mucho publicar lo que me gusta, porque tengo en mis redes una comunidad que usualmente lo disfruta también.

Quizás sabes que cuando una persona termina de leer un libro que amó lo siguiente que quiere hacer es contarles a todos sobre él. Lo mismo me pasa con el contenido que comparto: me emociona tanto que quiero ponerlo a disposición de otros.

Conclusión: me gustan las redes sociales. No quiero que dominen mi vida, pero en serio me gustan.separador-2Sí haría este reto de nuevo, pero por menos días. Reconozco que al menos yo necesito un respiro del mundo digital para enfocarme en lo que en verdad importa.

Pero también entendí que las redes sociales son un regalo que Dios me ha dado para hablar el mensaje que Él ha puesto en mi corazón.

Todo con balance; y, pues, a veces hay que perderse un poco para encontrarse.


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