Solo tuvimos una pelea

“No creo que Dios me dejó o que yo dejé a Dios.
Creo que solo tenemos una pelea. Es todo”.
Thomas, Grey’s Anatomy

¡Paren el mundo que me quiero bajar!

Casi me desmayo de la impresión cuando escuché esa frase en el capítulo de la semana pasada de Grey’s Anatomy (Anatomía según Grey).

Si has estado viendo la última temporada, quizás sabes que April Kepner, el personaje cristiano de la serie, se encuentra en medio de una fuerte crisis de fe.

April Kepner 2 - Natacha Ramos
Dra. April Kepner

Su rabia y confusión vienen de que ha visto a muchas personas viviendo de espaldas a Dios sin enfrentar las consecuencias por sus malas decisiones, mientras que la gente piadosa que se esfuerza por honrar Sus preceptos atraviesa toda clase de tragedias. 

En otras palabras: “Oh, Dios, gran creador del universo, ¿de qué sirve obedecerte si no cuidas de los tuyos y dejas que los que se oponen a ti se salgan con la suya?”.

Durante varios episodios, April ha hecho todo lo que alguna vez consideró abominable con tal de herir el corazón de Dios. Sus acciones son un grito desesperado de ayuda, pero el resto de sus compañeros no ha parecido notarlo.

Entonces, Thomas Koracick, un neurocirujano con quien ha estado teniendo “aventuras de una noche”, le pregunta si acaso Dios se murió para ella, y April responde: “No, no creo que está muerto; pero, lo odio tanto que desearía que lo estuviera”.

¡Fuerte!

Mucho resentimiento acumulado; sin embargo, no puedo decir que April sea la única en el mundo en esa posición. De hecho, en mayor o en menor grado todos nos hemos preguntado alguna vez si acaso de verdad el Señor se preocupa por nosotros y si vale la pena seguir Su camino.

Thomas - Natacha Ramos
Dr. Thomas Koracick

Thomas le cuenta a April su propia experiencia de decepción con Dios a raíz de la muerte de su hijo, lo cual lo llevó al divorcio con su esposa porque la carga emocional sobre ellos fue demasiado grande. 

Sin embargo, luego le dice la frase con que inicia este post. A pesar de todo, Thomas no ha abandonado a Dios y tampoco se siente abandonado por Él. En su opinión, simplemente han tenido una pelea. ¡Eso lo amé! No que tengan una pelea, claro, sino esa forma de ver las cosas.

Una relación con Dios es, bueno, una relación.

Y en toda relación, hay momentos felices, tristes, de duda, indecisión, preguntas y respuestas. Celebras, discutes, te enojas, te reconcilias.

Atravesar dudas, rabias, miedos… en tu relación con Dios no significa que debes darle la espalda; e incluso, si lo haces, eso no quiere decir que su historia se acabó. No significa que Él no irá a buscarte o que tú no tienes derecho de volver.

¿Ves cómo Thomas pone esta crisis de fe en perspectiva? Él le dice a April: “Dios y yo no hemos terminado; solo estamos atravesando una etapa. Podemos resolver esto y creo que lo haremos en algún momento”.

Usualmente, si nos tomamos el tiempo de enfrentar estas crisis, pasa lo mismo que cuando atraviesas crisis con cualquier otra persona: al superarla, la relación se vuelve más fuerte.

Las parejas más sólidas son las que han librado las batallas más difíciles; se les conoce principalmente por sus cicatrices. Tus peleas con Dios no tienen por qué ser el final de tu relación con Él. No tienes por qué dejar de asistir a la Iglesia, de servir en el ministerio o de creer en Él solo porque tienen diferencias.

Están atravesando un momento difícil. Pasa en todas las relaciones. Lo más probable es que, si decides enfrentar la situación, al final de todo, tu fe solo se habrá fortalecido.

Natacha Ramos

2 thoughts on “Solo tuvimos una pelea

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