El Arte Perdido de la Paciencia

Una de mis más grandes virtudes no es, repito: no es, la paciencia. Apenas se me ocurre una idea, quiero lograrla ya. Mis palabras menos favoritas en el mundo son: “Vamos a dejarlo para mañana”. En general, todo lo que involucre largos procesos me da un poco de fatiga. Mi mala disposición a esperar me ha …